Leyeron bien!
Cada vez que sea mi semana comentaré algo sobre videojuegos.
Los que marcaron nuestra infancia, los que nos generan traumas en la adolescencia y adultez, los malos, los terribles, los buenos y los legendarios.
A veces muy personales, a veces muy generales, depende de mi estado de ánimo.
Empezaremos con uno que tiene mucho valor sentimental para mí, y espero que también para muchos de ustedes (dos o tres, que están leyendo esto ._.)
Ice Climbers es uno de los primeros juegos de los que tengo memoria.
Es un juego colorido y simple, divertido y casual, como muchos de los juegos producidos en esa época. No es sopresa para nadie que vendan muchísimo.
Mi experiencia personal, bastante sentimental, sobre este juego data de la época en la que mi familia no podía comprar una consola. Me escapaba de mi casa y jugaba con las consolas de mis vecinos.
Tener el control sobre el personaje en la pantalla, la sensación de reto y de progresión, las ganas de alcanzar mayores puntuaciones...
Fue una experiencia mágica, y por supuesto, amor a primera vista.
Lo cual me lleva a la parte más importante y más atractiva y divertida de este juego: El modo cooperativo.
El juego no tiene nada realmente especial. Su forma de juego es sencilla: Debes subir. Y subir, y subir.
No tiene historia ni nada que te motive a seguirlo jugando después de pasarte algunos mundos y haberte divertido y superar tus puntuaciones personales.
Pero la diversión no termina cuando tienes a álguien contra quién competir o a quien salvar. Te da la impresión de compartir un objetivo, y de tener qué trabajar en equipo para conseguirlo.
Eres tú y tu amigo contra el mundo.
Se podrán imaginar mi sorpresa y mi inmensa alegría cuando ví a estos personajes que indudablemente me hicieron pasar horas muy felices de mi infancia en el juego Super Smash Bros. Brawl para Nintendo Wii.
Los Ice Climbers me hicieron la Gamer que soy ahora. Y reencontrarme con ellos después de tantas experiencias vividas y tantos juegos jugados, y tanta experiencia ganada, fue como reencontrarse con un amiguito y contarle lo que has crecido.
Y que lo extrañaste.
Y agradecerle.
Gracias, amiguitos azules y rosados. Sin ustedes, a lo mejor en este momento sería una reggaetonera farreadora sin interés por el hermoso mundo de los videojuegos y el Animé.O peor aún.
Estaría jugando Call of Duty :p
Liana fuera!




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